Actualizado el:

Hiram Bingham ocupa un lugar importante en la historia moderna de Machu Picchu por las expediciones que dirigió a comienzos del siglo XX, la documentación que produjo y la difusión internacional que alcanzó el sitio después de sus investigaciones. Su historia también está vinculada con el conocimiento previo de los pobladores locales, las excavaciones posteriores y la controversia por los materiales arqueológicos llevados a Yale.

¿Quién fue Hiram Bingham?

Hiram Bingham III fue un historiador, profesor universitario, explorador y político estadounidense. Nació el 19 de noviembre de 1875 en Honolulu, dentro de una familia de misioneros protestantes vinculada a Hawái desde varias generaciones. Eligió una trayectoria académica distinta a la de su familia: se graduó en Yale en 1898, obtuvo una maestría en Historia en la Universidad de California, Berkeley, en 1900 y completó un doctorado en Harvard en 1905. Su formación se orientó al estudio de la historia y la política de América Latina, campo que más tarde lo acercaría a los Andes.

De profesor e historiador a explorador en Sudamérica

Antes de dirigir expediciones, Bingham enseñó historia y política en Harvard y Princeton. En 1907 se incorporó a Yale como profesor de historia sudamericana, una especialidad todavía poco desarrollada en las universidades de Estados Unidos. Sus viajes por el continente le permitieron contrastar documentos históricos con los territorios que estudiaba y marcaron su paso de la investigación en bibliotecas al trabajo de campo.

Hiram Bingham en el campamento de la expedición | Trekero
Hiram Bingham frente a su tienda de campaña durante la expedición de 1912 cerca de Machu Picchu.

¿Qué buscaba Hiram Bingham en Perú?

Cuando Hiram Bingham llegó al Perú, su objetivo no era encontrar Machu Picchu. Lo que realmente buscaba era reconstruir el recorrido de los últimos gobernantes incas después de la conquista española e identificar los lugares donde se estableció la resistencia del Tahuantinsuyo. Para ello estudió las crónicas de los siglos XVI y XVII, mapas antiguos y relatos de viajeros, convencido de que todavía era posible localizar los escenarios mencionados en esos documentos. Esa búsqueda lo llevó a recorrer el sur del Perú y a centrar su atención en una región donde la historia aún conservaba muchas preguntas sin respuesta.

Su interés por los últimos incas

Bingham estaba especialmente interesado en comprender qué ocurrió con Manco Inca y sus sucesores tras abandonar Cusco. Las crónicas describían una retirada hacia zonas de difícil acceso, donde los incas mantuvieron un estado independiente durante varias décadas. Identificar esos lugares se convirtió en el principal propósito de sus investigaciones, ya que esperaba contrastar los relatos históricos con evidencias visibles sobre el terreno y entender cómo había evolucionado ese último periodo del Imperio inca.

Choquequirao y la búsqueda de la última capital inca

En 1909, durante una expedición por el valle del Apurímac, Bingham visitó Choquequirao, un sitio arqueológico que en ese momento era poco conocido fuera del Perú. El tamaño de sus construcciones y su ubicación despertaron nuevas preguntas sobre los últimos refugios incas, aunque pronto comprendió que las descripciones de las fuentes históricas apuntaban hacia otro territorio. A partir de esa experiencia dirigió su atención al valle del Urubamba, donde esperaba encontrar nuevas pistas sobre la antigua Vilcabamba, considerada por muchos cronistas como el último bastión del poder inca.

Pobladores andinos en la cordillera | Trekero
Habitantes de una comunidad andina fotografiados en la cordillera durante las primeras décadas del siglo XX.

¿Cómo llegó Hiram Bingham a Machu Picchu en 1911?

La llegada de Hiram Bingham a Machu Picchu fue el resultado de una expedición que buscaba responder otras preguntas sobre la historia inca. Lo que comenzó como un recorrido por el valle del Urubamba terminó llevando al explorador estadounidense hasta una ciudad que cambiaría el rumbo de sus investigaciones.

La expedición y el camino hacia Machu Picchu

En julio de 1911, Hiram Bingham recorría el valle del Urubamba acompañado por miembros de su expedición y personal de apoyo peruano. El trayecto combinaba caminos estrechos, cruces de río y zonas cubiertas por abundante vegetación. La información recibida en Mandor Pampa lo llevó a apartarse de la ruta prevista y emprender el ascenso hacia las construcciones que los habitantes locales conocían como Machu Picchu.

Melchor Arteaga y el conocimiento local de Machu Picchu

Melchor Arteaga, quien vivía en Mandor Pampa y conocía el entorno, acompañó a Bingham durante el ascenso. En la parte alta se encontraban las familias Recharte y Álvarez, que cultivaban algunos de los antiguos andenes y estaban familiarizadas con las edificaciones de piedra. Pablo Recharte, todavía un niño, lo condujo por el tramo final hasta el sector monumental. Este episodio muestra que Machu Picchu no era un lugar desconocido para la población local antes de la llegada de la expedición.

El 24 de julio de 1911 y los primeros registros de Bingham

Bingham llegó a Machu Picchu el 24 de julio de 1911, después de ascender desde el valle en una jornada marcada por la lluvia y la humedad. Entre la vegetación encontró terrazas agrícolas, recintos y muros de piedra finamente trabajados. Durante esa primera visita tomó fotografías, apuntes y observaciones generales. Los trabajos más amplios de limpieza, registro y excavación comenzarían en una campaña posterior, por lo que aquel día debe entenderse como su primer reconocimiento documentado del lugar.

Sargento Carrasco junto al Templo Principal | Trekero
El sargento Carrasco posa junto al Templo Principal durante la primera visita de Hiram Bingham a Machu Picchu, el 24 de julio de 1911.

¿Hiram Bingham realmente descubrió Machu Picchu?

La llegada de Hiram Bingham a Machu Picchu en 1911 hizo que el sitio comenzara a ser conocido por universidades, instituciones científicas y publicaciones internacionales. Con el paso de los años, ese episodio dio origen a una de las preguntas más debatidas sobre su historia: ¿puede considerarse el descubridor de Machu Picchu? La respuesta requiere mirar lo que ocurría en la zona antes de su expedición y reconocer el papel que tuvieron las personas que ya conocían este lugar mucho antes de que despertara el interés del mundo académico.

El conocimiento local antes de 1911

Mucho antes de la llegada de Bingham, las familias que vivían en los alrededores conocían la existencia de Machu Picchu y utilizaban parte de sus antiguas terrazas para actividades agrícolas. El sitio formaba parte del paisaje cotidiano de quienes habitaban el valle del Urubamba, por lo que su presencia nunca estuvo completamente olvidada para la población local. Ese conocimiento fue clave para que la expedición pudiera encontrar el camino hacia la ciudad inca y acceder a ella en 1911.

Agustín Lizárraga y otras evidencias de visitas anteriores

Entre las personas que llegaron a Machu Picchu antes de la expedición de Bingham destaca Agustín Lizárraga, un agricultor cusqueño que recorrió el lugar varios años antes y dejó una inscripción con su nombre en uno de los muros, registrada posteriormente por la propia expedición. También existen referencias a otros pobladores que visitaban o transitaban por la zona, lo que demuestra que Machu Picchu no permanecía aislado de quienes conocían estas montañas.

Integrantes de la expedición en Machu Picchu | Trekero
Grupo fotografiado durante una de las campañas realizadas en Machu Picchu a comienzos del siglo XX.

Las expediciones posteriores y otros sitios investigados

La visita de 1911 dejó abiertas varias preguntas sobre Machu Picchu y su relación con los lugares mencionados en las crónicas coloniales. Bingham regresó para estudiar el sitio con mayor detalle y continuó recorriendo el territorio de Vilcabamba en busca de evidencias sobre la resistencia inca fuera de Cusco.

La expedición de 1912 y los trabajos en Machu Picchu

En 1912, Bingham volvió a Machu Picchu para registrar su arquitectura, examinar espacios funerarios y reunir indicios sobre la función del lugar. Durante los trabajos se elaboraron planos, se tomaron fotografías y se recuperaron cerámicas, objetos de piedra y metal, así como restos humanos.

Los primeros análisis llevaron a Bingham a pensar que Machu Picchu había sido un santuario habitado principalmente por mujeres escogidas para el culto. Estudios posteriores corrigieron esa interpretación al identificar una población diversa, formada por hombres y mujeres procedentes de diferentes regiones del Tahuantinsuyo. Hoy, el sitio se relaciona principalmente con una propiedad real vinculada a Pachacútec.

La expedición de 1915, Vitcos y Espíritu Pampa

Bingham buscaba reconocer los lugares donde Manco Inca y sus sucesores establecieron su gobierno después de abandonar Cusco. En Vitcos encontró construcciones y una roca ceremonial que coincidían con las descripciones coloniales, lo que le permitió identificar correctamente este importante centro político y religioso.

También llegó a Espíritu Pampa, aunque la vegetación ocultaba gran parte del asentamiento y no le permitió comprender su verdadera extensión. Bingham continuó relacionando Machu Picchu con Vilcabamba, pero excavaciones posteriores demostraron que Espíritu Pampa fue la capital final de la resistencia inca. La campaña de 1914-1915 amplió los mapas y registros de esta región.

Documentación, fotografías y publicaciones de las expediciones

Las campañas produjeron fotografías, mapas, dibujos, cuadernos de campo y descripciones detalladas de los lugares estudiados. Parte de ese material permitió conocer cómo se encontraban Machu Picchu, Vitcos y Espíritu Pampa a comienzos del siglo XX. También sirvió como base para informes y publicaciones que conservaron información sobre construcciones, caminos y paisajes que más tarde serían examinados por otros investigadores.

Vista panorámica de Machu Picchu en 1912 | Trekero
Fotografía panorámica tomada por Hiram Bingham durante la expedición de 1912 para la revista National Geographic.

Los materiales de Machu Picchu llevados a Yale

Las excavaciones de 1912 recuperaron cerámicas completas y fragmentadas, herramientas de piedra, objetos metálicos, restos humanos y huesos de animales. No todo correspondía a piezas de exhibición: gran parte estaba formada por fragmentos y muestras destinadas al análisis. Este conjunto salió del Perú rumbo a la Universidad de Yale, donde permaneció bajo el cuidado del Museo Peabody durante varias décadas.

Cómo llegaron las colecciones a la Universidad de Yale

Las expediciones obtuvieron autorizaciones para trasladar materiales arqueológicos a Estados Unidos con fines de estudio. Sin embargo, las condiciones establecidas no fueron idénticas en todas las campañas y posteriormente surgieron disputas sobre su permanencia y devolución al Perú.

La controversia y el retorno de las piezas al Perú

La prolongada permanencia de la colección en Estados Unidos motivó reclamos del Estado peruano y abrió un proceso que combinó negociaciones diplomáticas y acciones legales. Perú y Yale alcanzaron un acuerdo en noviembre de 2010, y la devolución se completó mediante tres envíos realizados entre 2011 y 2012. Hoy, el conjunto se conserva en el Museo Machu Picchu de la Casa Concha, administrado por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, donde una parte se encuentra expuesta al público y el resto permanece bajo condiciones especiales de conservación.

Hiram Bingham durante una expedición en Perú | Trekero
Retrato de Hiram Bingham junto a una mula de carga utilizada durante las campañas realizadas en los Andes peruanos, hacia 1912.

El legado de Hiram Bingham

La historia de Hiram Bingham no terminó con las expediciones realizadas en los Andes. Los registros que reunió durante sus viajes cambiaron la manera en que Machu Picchu comenzó a estudiarse fuera del Perú y marcaron el punto de partida para nuevas investigaciones arqueológicas. Al mismo tiempo, el paso de los años permitió revisar algunas de sus interpretaciones y ampliar la mirada sobre los acontecimientos que rodearon la llegada de 1911.

La difusión internacional de Machu Picchu

Uno de los efectos más importantes de las expediciones de Bingham fue el registro visual y documental de Machu Picchu. Las fotografías tomadas durante las expediciones, los planos levantados en el sitio y los informes publicados en los años siguientes permitieron que universidades, museos y centros de investigación conocieran un lugar que hasta entonces apenas aparecía en los estudios sobre el mundo andino. La edición especial que National Geographic publicó en 1913 dio una visibilidad sin precedentes a Machu Picchu y despertó el interés de investigadores, viajeros y fotógrafos de distintos países, contribuyendo a que el sitio empezara a ocupar un lugar destacado dentro del patrimonio arqueológico mundial.

Reconocimiento, críticas y controversias sobre su legado

Con el avance de la arqueología también cambiaron las preguntas sobre el papel de Bingham en esta historia. Hoy se reconoce el valor de los registros y publicaciones que dejó, pero también se presta mayor atención al conocimiento que conservaban las familias de la zona y a la participación de quienes hicieron posible las expediciones. Del mismo modo, varias de sus interpretaciones fueron revisadas a partir de nuevas evidencias arqueológicas, especialmente las relacionadas con Vilcabamba y otros asentamientos incas. Más que reducir su figura a un único episodio, su legado suele entenderse dentro de un proceso en el que participaron exploradores, pobladores locales, investigadores peruanos y especialistas de distintas generaciones.

Los libros de Hiram Bingham sobre Machu Picchu

LibroAño de publicaciónContenido principalAporte al conocimiento de Machu Picchu
Inca Land: Explorations in the Highlands of Peru1922Relata sus viajes por los Andes y la búsqueda de Vilcabamba y otros lugares vinculados con la historia inca.Presenta sus primeras experiencias de exploración y el contexto de las expediciones en Perú.
Machu Picchu: A Citadel of the Incas1930Reúne fotografías, planos, registros arqueológicos y los resultados de las campañas realizadas entre 1911 y 1915.Documenta de forma detallada los trabajos realizados en Machu Picchu y las primeras interpretaciones sobre el sitio.
Lost City of the Incas1948Obra dirigida al público general en la que reconstruye la historia de sus expediciones y su paso por Machu Picchu.Resume sus experiencias personales y ofrece una visión retrospectiva de las exploraciones realizadas en los Andes.

Preguntas frecuentes sobre Hiram Bingham

¿Por qué existe un tren llamado Hiram Bingham?

El servicio ferroviario recibió el nombre Hiram Bingham por la asociación histórica del explorador estadounidense con Machu Picchu. Se trata de un servicio turístico de lujo operado en la ruta hacia Machu Picchu.

¿Qué investigaciones continúan realizándose en Machu Picchu?

Las investigaciones en Machu Picchu continúan aportando nuevos hallazgos sobre la historia del sitio. En los últimos años se han realizado estudios que revisaron la antigüedad de la ciudad mediante dataciones por radiocarbono, análisis de los restos humanos encontrados durante las expediciones de Hiram Bingham y nuevas investigaciones sobre la función de algunos edificios y sectores ceremoniales. 

¿Dónde se pueden ver en Cusco piezas relacionadas con las excavaciones de Machu Picchu?

El principal lugar es el Museo Machu Picchu de la Casa Concha, donde se conservan y exhiben parte de las colecciones que regresaron al Perú después de permanecer durante décadas en la Universidad de Yale. Además de objetos arqueológicos, el museo presenta información sobre las expediciones y la historia de las investigaciones en Machu Picchu.

¿Hiram Bingham inspiró a Indiana Jones?

No existe evidencia sólida de que Hiram Bingham haya sido la inspiración directa para Indiana Jones. Las comparaciones surgieron por la imagen del explorador occidental que realiza expediciones arqueológicas en América Latina, pero no debería presentarse a Bingham como modelo confirmado del personaje.

¿Dónde se conservan las fotografías originales tomadas por Hiram Bingham?

Gran parte de las fotografías, diarios de campo, mapas y documentos generados durante las expediciones se conservan en los archivos de la Universidad de Yale y en colecciones históricas de National Geographic. Muchas de estas imágenes han sido digitalizadas y siguen siendo una referencia para estudiar el estado de Machu Picchu a comienzos del siglo XX.